Vida de un maestro

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Ediciones Trilce, 2005 - 190 páginas
 

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Para Historia de la Educación

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Página 53 - Todos los cultos religiosos son libres en el Uruguay. El Estado no sostiene religión alguna. Reconoce a la Iglesia Católica el dominio de todos los templos que hayan sido total o parcialmente construidos con fondos del Erario Nacional, exceptuándose sólo las capillas destinadas al servicio de asilos, hospitales, cárceles u otros establecimientos públicos. Declara, asimismo, exentos de toda clase de impuestos a los templos consagrados...
Página 44 - Bilula, que es diariero, les dio varias indicaciones muy útiles a sus compañeros para que no los atrapara, malamente, un vehículo. Alberto fue el tesorero, y gracias a su pericia en el desempeño de tan importante función, pagamos el tranvía, comimos dulces y nos sobró algún dinero para otro viaje. Llegamos a la hora del canto y nos escurrimos al salón a dejar las carpetas. Pero al final hubo la consabida escenita: Entonces yo a Gino: — ¿En qué número vamos de escena?...
Página 43 - A veces le decía duramente que eran unos falsos, porque predicaban lo contrario de lo que exigían. Y que no me haría jamás cómplice de esas falsedades. Al final, la clasificación era regular o mal y la anotación, con pequeñas variantes, la siguiente: — Se hace saber al ayudante. . . que debe trabajar más con su clase que denota insuficiencia de conocimiento para el tiempo escolar transcurrido, en las siguientes materias...
Página 32 - ¡y Pascual apenas si tendrá cuarenta años!... Cuando me toca el turno me apresuro a entregarla y vuelvo rápido a mi asiento. Pascual nota mi precipitación, pues veo que me queda mirando un segundo con el rabillo del ojo. Entonces se detiene a leerla. Arruga el entrecejo y se amorata más su rostro oscuro. Se levanta y me hace una seña con la mano para que me aproxime. Su voz se le oye apenas. — ¿Usted está loco? ¿Pero usted está loco? -Y me parte en dos con su mirada tuberculosa. La clase...
Página 31 - Sin embargo, en los programas para maestros actualmente, reza, entre títulos modernos, recomendación como ésta: composición escrita por imitación.... (sic). Día sábado, composición La primavera. El maestro Pascual ha tosido un poco, luego ha dado el tema y se ha puesto a dormitar sobre el escritorio, amoratado el rostro, fatigosa la respiración, con el jopo caído sobre el brazo que le sirve de almohada, con el aliento pútrido que nos alcanza como una lengua, en los primeros bancos. Los...
Página 32 - Eso quería decir que los treinta y ni un minuto más, para la composición, habían terminado. Adrián, cambia rápidamente de mano y firma con letra muy distinta. Todos, en un orden nunca jamás alterado, vamos por banco, entregando nuestras composiciones. Pascual las ojea con el jopo cerdoso caído sobre el ojo izquierdo. Sus manos temblequean un poco en cada hojita, ¡y Pascual apenas si tendrá cuarenta años!...
Página 32 - ... es el único que dice esto de la Primavera . . . Vea lo que dicen los demás. Todos repiten muy bien mis términos... — Y me extiende un chorro de hojitas de block con pulcras composiciones- Pero él es quien lee una: "La primavera es la estación de las flores. En ella los pájaros cantan y las mariposas vuelan con sus hermosas alas por el jardín. . . Y así era toda la de Tulio. Después leyó otra, y otra, que eran exactamente iguales a la de Tulio. Ahora toma la mía y busca la última...
Página 43 - ... va a ensayar, probablemente, y les decía a los niños: — Escriban diez adjetivos superlativos; arroyos y ríos que desembocan en el Río Negro, por la margen izquierda; viaje del primer Adelantado, etcétera.
Página 43 - ... esta excursión. Martes: Visitamos la Exposición de pinturas en el subterráneo del Ateneo. Tuvimos varias discusiones sobre este arte, en lo que respecta al empleo de los colores, y en la forma de componer. Canetti se acaloró por unos verdes que llamó rabiosos y dijo que el autor del cuadro nunca había salido ni al Prado Municipal siquiera. Tomamos algunos apuntes de composición para ver qué podemos componer nosotros con esa técnica. Algunos aseguraban a Canetti que para pintar campo...
Página 32 - ... última carcajada, que me heló para el resto de mi vida. —¡Qué loco eres pedazo de animal! ¡Qué imbécil eres!—, y acompañó sus palabras con el gesto de golpearme. Yo me hundí en el fondo del banco y oculté mi cabeza debajo de la mesa: quedé hecho un ovillito.

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