El segundo asesino

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Colmena, 2013 - 367 páginas
Cuando se descubre un torso en el Támesis, el doctor Thomas Bond, cirujano de la policía, comprende que hay un segundo asesino actuando en la ciudad donde, tan solo unos días antes, Jack el Destripador mató a dos mujeres en una sola noche. Pero este crimen ha sido obra de un asesino muy frío, uno que carece del característico ímpetu de Jack. Según avanza la investigación y aumentan las víctimas, el doctor Bond se pregunta: ¿qué clase de monstruo se esconde a plena vista en las calles de Londres?

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El gran mérito de la novelista radica en lo original del tema abordado: Los crímenes del Asesino del Torso de Támesis. Asesinatos muy poco estudiados y, aunque, indudables, relegados injustamente al olvido, y dejados en un segundo plano de la historia criminal, al haber sido opacados por los mucho más mediáticos homicidios de su contemporáneo en tropelías "Jack el Destripador". La trama posee una dosis de fantasía bien alta, pese a la aparición de personajes de existencia histórica como el Dr Thomás Bond, en primer lugar, y secundariamente el inspector Henry Moore y, el sospechoso a la identidad de Jack the Ripper, Aaron Kominski. El ritmo narrativo es interesante y fluido, pero el final reviste un exceso de imaginería, pues no hacía falta introducir elementos fantásticos para lograr atrapar al lector. El Asesino del Támesis haya sido quien fuera -o quienes fueran- constituyó un individuo - o individuos- real; y no era preciso valerse de entidades maléficas, presuntamente posesionándose del cuerpo y de la voluntad del criminal, y forzándolo a cometer los homicidios. Pese a ello, una lectura recomendable por lo entretenida.
Podría, en suma, calificarse a esta primera parte de la trama como una novela trepidante, aunque muy fantástica, inspirada en la historia real del criminal nunca atrapado al cual se conoció como "El Descuartizador del Támesis".
Cabe agregar que este volumen cuenta con una segunda parte titulada en inglés "Murder" y en español "Los niños del río" y, de hecho, la historia sugerida en "El segundo asesino" no puede llegar a comprenderse sin tener en consideración el contenido de ese libro complementario.
En mi opinión, "Los niños del río", continuación de la historia iniciada con "El segundo asesino", resulta decepcionante.
Reconozco que toda lectura es subjetiva, y lo que a un lector le agrada o le impacta puede repeler o dejar indiferente a otro. Hecha esta salvedad, diré que lo que más me disgustó fue el uso tan excesivo del histórico y admirable doctor Thomas Bond. Considero un fallo usar como protagonistas en una ficción tan fantasiosa a personajes históricos célebres. Baste con apuntar aquí que el buen médico termina siendo poseído por la maléfica entidad de "El Upir", y se convierte en homicida serial. Si se hubiera querido destacar sus logros o su importancia en determinado caso criminal (Bond es famoso por haber realizado, a pedido de Scotland Yard, en el caso de Jack el Destripador el primer "perfilamiento" para ayudar a la policía a capturar a un anónimo asesino) habría bastado con asignarle a este personaje un rol secundario o instrumental. Así el argumento no hubiera sufrido tanto.
 

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Lectura interesante, pero trama demasiado exagerada en cuanto a fantasía. El Asesino del Torso de Támesis realmente existió, y esta novela es una de las pocas que aborda ese asunto criminal que quedó opacado por la triste fama de Jack el Destripador, que asesinó mujeres en una época similar. Aunque si miramos la cantidad de víctimas cobradas por cada asesino y el modus operandi utilizado, hasta parecería que el Descuartizador del Támesis resultó ser un criminal más macabro e inteligente que Jack. Lo cierto fue que ninguno de los dos fue nunca capturado, ni fue descubierta su identidad, lo cual igualmente no habilita a Sarah Pinborough a sostener que aquel victimario en verdad era un ente maléfico ("El Upir") que poseía a personas inocentes obligándolas a cometer aquellos homicidios. Como obra de fantasía juvenil es bastante amena. sin embargo, la escritora inglesa no sugiere una propuesta seria para dar "solución" al enigma de la identidad de aquel sádico homicida victoriano, porque su auténtica finalidad sólo consiste en entretener.
Blanca Rivero.
 

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