El segundo asesino

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Editorial Hidra, 2013 - 448 páginas
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El gran mérito de la novelista radica en lo original del tema abordado: Los crímenes del Asesino del Torso de Támesis. Asesinatos muy poco estudiados y, aunque, indudables, relegados injustamente al olvido, y dejados en un segundo plano de la historia criminal, al haber sido opacados por los mucho más mediáticos homicidios de su contemporáneo en tropelías "Jack el Destripador". La trama posee una dosis de fantasía bien alta, pese a la aparición de personajes de existencia histórica como el Dr Thomás Bond, en primer lugar, y secundariamente el inspector Henry Moore y, el sospechoso a la identidad de Jack the Ripper, Aaron Kominski. El ritmo narrativo es interesante y fluido, pero el final reviste un exceso de imaginería, pues no hacía falta introducir elementos fantásticos para lograr atrapar al lector. El Asesino del Támesis haya sido quien fuera -o quienes fueran- constituyó un individuo - o individuos- real; y no era preciso valerse de entidades maléficas, presuntamente posesionándose del cuerpo y de la voluntad del criminal, y forzándolo a cometer los homicidios. Pese a ello, una lectura recomendable por lo entretenida.
Carlos Simaldone
 

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Lectura interesante, pero trama demasiado exagerada en cuanto a fantasía. El Asesino del Torso de Támesis realmente existió, y esta novela es una de las pocas que aborda ese asunto criminal que quedó opacado por la triste fama de Jack el Destripador, que asesinó mujeres en una época similar. Aunque si miramos la cantidad de víctimas cobradas por cada asesino y el modus operandi utilizado, hasta parecería que el Descuartizador del Támesis resultó ser un criminal más macabro e inteligente que Jack. Lo cierto fue que ninguno de los dos fue nunca capturado, ni fue descubierta su identidad, lo cual igualmente no habilita a Sarah Pinborough a sostener que aquel victimario en verdad era un ente maléfico ("El Upir") que poseía a personas inocentes obligándolas a cometer aquellos homicidios. Como obra de fantasía juvenil es bastante amena. sin embargo, la escritora inglesa no sugiere una propuesta seria para dar "solución" al enigma de la identidad de aquel sádico homicida victoriano, porque su auténtica finalidad sólo consiste en entretener.
Blanca Rivero.
 

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